SPARTAN RACE REGRESA con TODO en el NUEVO mundo COVID-19

Los SPARTAN RACE, o carreras con obstáculos, son conocidas por hacer que los competidores den su máximo esfuerzo hasta agotarse y terminen cubiertos de lodo, desde la cabeza hasta los pies, usando estas marcas orgullosamente como una cicatriz en una batalla ganada. Mientras más sucio y difícil, mejor. Pero en la era del COVID-19, con todas las carreras canceladas, desde las competencias locales de 5 km hasta las internacionales como el Maratón de Boston, ¿cómo podría un evento tan comunal como un Spartan continuar y mucho menos mantenerse “desinfectado” en un mundo socialmente distante?

Típicamente los Spartan Race atraen a miles de competidores para sus Sprints de 5km con 20 obstáculos, pero la compañía hizo cambios significativos en sus operaciones para crear el primer SPARTAN con “sana distancia” el sábado 13 de junio en WW Motocross Park en Jacksonville, Florida, EUA. Desde no contar con espectadores hasta reducir el número total de participantes a casi 1,400 (una importante reducción del 70% de la capacidad típica de esta carrera), hasta eliminar algunos obstáculos básicos, de modo que este evento puede ser un vistazo a la nueva realidad de las carreras durante la existencia del COVID-19

Medidas de seguridad

Mientras los competidores entrenaron para dominar su primer evento en meses, los organizadores espartanos se enfrentaron a un obstáculo intimidante: cómo crear una carrera que cumpliera con las pautas del distanciamiento social de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, (Centers for Disease Control and Prevention CDC), sin sacrificar la sensación icónica de la causa espartana.

“Hay mucha presión y sé que hay muchos ojos mirándonos”, dijo Mike Morris, vicepresidente de producción de Spartan. “Sabíamos que teníamos una oportunidad para hacer esto y hacerlo bien”.

Siendo una de las carreras más grandes para regresar desde que empezó el COVID-19, SPARTAN optó por ser demasiado conservador en las medidas de seguridad, dijo Morris. Eso fue especialmente necesario porque la semana pasada, el estado de Florida, tuvo un nuevo brote en los casos positivos de COVID-19, con más de 2,000 nuevos casos reportados en el estado tanto el viernes como el sábado, según el Departamento de Salud de Florida.

Además de la drástica reducción del 70% en la cantidad de participantes, los heats de salidas fueron disminuidos a 25 corredores por heat, en lugar de los 250 competidores que típicamente salen, tomando 5 minutos entre cada heat para permitir que los competidores se separaran. Jonathan Fine, jefe de comunicaciones globales de la marca, dijo que todos los miembros del personal (alrededor de 50), fueron sometidos a exámenes para detectar el coronavirus antes de los eventos del fin de semana. La compañía hizo también algunos ajustes en el recorrido, intercambiando algunas cosas como los sacos de arena y la pared de volcado. También fueron reducidos la cantidad de carriles por cada obstáculo para garantizar que los atletas pudieran mantenerse a 1.80 metros de distancia mientras se arrastraban debajo del alambre de púas, abordaban el Twister o escalaban el muro.

Con todos estos cambios, algunos Espartanos estaban preocupados de que el recorrido resultara muy fácil, pero no fue “un camino de flores”, dijo Janice McDonald, competidora de 37 años de Orlando. A pesar de la ausencia de agua artificial, hubo muchas características naturales del agua gracias al fuerte aguacero de la noche anterior. “Había mucha más agua de la que esperábamos, lo que lo hizo más difícil”, comentó McDonald.

Spartan Race Jacksonville 2020

Los participantes incluso comenzaron a aprovechar los cambios del COVID-19 para mejorar su rendimiento. Y, ¿cuál fue el inesperado salvador del Spartan Sprint? El gel antibacterial.
El personal del Staff tenía gel antibacterial para manos después de cada obstáculo, para invitar a los atletas a desinfectar sus manos después de cada obstáculo y antes de pasar al siguiente; pero McDonald descubrió que esta nueva medida hizo las manos más pegajosas cuando se secó, lo cual fe una “bendición” para los pasamanos y la escalada en cuerda. Los competidores también recibieron botellas de agua, cerradas y selladas, en cada abastecimiento, que McDonald utilizó para enjuagar el barro cubierto en sus manos.

Spartan implementó una serie de medidas de seguridad como instalar paredes de plástico en las carpas de check-in, para evitar el contacto entre el staff y el competidor. Hizo que todos los participantes se sometieran a un examen de salud con controles de temperatura sin contacto (una lectura de 38°C habría evitado que un participante ingresara), y requiriendo cubrebocas para TODOS los voluntarios y personal. Sin embargo, algunas medidas de COVID-19 resultaron ser más difíciles de aplicar.

Todos los asistentes tuvieron que estacionar su auto con una separación de 3 metros entre uno y otro automóvil, pero algunos optaron por estacionarse más cerca. Se pidió a los competidores usar cubrebocas, aunque era algo raro estando en medio del campo. Los organizadores pidieron también a los participantes se abstuvieran de abrazar y hacer el “giveme 5” con las manos, pero eso a veces se les llegó a olvidar cuando escuchaban el timbre distintivo del cencerro que señala la conquista de un obstáculo. Si bien se fomentó la desinfección de manos entre los obstáculos, las áreas con puntos de contacto altos (como los pasamanos), la realidad es que no se limpiaron después de que cada participante había completado el obstáculo.

Algunas personas sintieron que el distanciamiento social surgió naturalmente en el Sprint. Chris Archer un participante de 32 años de Jacksonville, dijo que el amplio y extendido lugar facilitó mantener los 1.80 metros de distancia sin mucho esfuerzo, y a pesar de tener menos carriles, no hubo congestión en los obstáculos.

Spartan Race Jacsonville 2020

No importan las modificaciones, los espartanos acérrimos salieron en masa. Cinco amigos, por ejemplo, manejaron desde Michigan hasta Jacksonville, durante 16 horas, para completar el Sprint y cumplir así su sueño.

Taryn Terrell, por ejemplo, vino de las afueras de Nueva Orleans, porque no podía esperar más para volver a competir. “No he podido competir desde febrero, y vivo para los Spartan”, dijo ella. La especialista de 35 años dijo que le gustaba viajar por todo el país para competir, y su lista es parte de su memoria muscular como escalar la red en forma de “A”, o superar cualquier otro obstáculo. Pero cuando llegó el momento de empacar para el evento del sábado, Terrell se quedó en blanco. Con tantas carreras canceladas durante tanto tiempo era como si nunca hubiera hecho una antes.

Con o sin COVID-19, Terrell estaba desesperada por sacudirse el polvo, y no sentía que tuviera que sacrificar su salud para hacerlo. Perder algunos obstáculos en el recorrido y tomarse un momento para desinfectar las manos fueron pequeños precios a pagar para lleva su cuerpo a los límites nuevamente.

“Esta fue la manera perfecta de calmar las ganas que teníamos de salir y encontrar una forma de hacerlo de manera segura y para que todos nos sintiéramos cómodos”, concluyó.

Por Jessica Giles para: www.runnersworld.com
Traducción y edición por Claudia Plasencia para: www.asdeporte.com