Cinco alimentos que no son lo que dicen ser

Vivimos rodeados de mensajes que tienen que ver con nuestra alimentación y su relación con la salud y el rendimiento deportivo. En todas partes hay información que resalta la importancia de elegir los alimentos correctos para toda la familia. Lo complicado llega cuando entramos al supermercado y vemos miles de productos y no sabemos qué es que. Lo triste es cuando nos enteramos de que lo que pensábamos que era sano no lo es tanto. A veces la información en los empaques, los anuncios o la publicidad no es correcta o está manipulada para que entendamos cosas que no son y compremos lo que no estamos buscando.

Aquí cinco alimentos que no son lo que dicen ser para que, una vez ya informados, cada quien tome sus propias decisiones.

1. Lechadas vegetales


Ayudados con la moda de "satanizar" la leche de vaca, de la intolerancia a la lactosa y el cuidado del medio ambiente, las lechadas vegetales se han posicionado como un sustituto mágico.

Sin embargo, si bien es cierto que no contienen lactosa y pueden ser consumidas por quienes realmente no se sienten bien con la leche, las lechadas no tienen la misma calidad nutricional. Así pues, no son lo que parecen ser.

Leches vegetales

Por principio, las lechadas vegetales contienen menos proteína (sólo 1g comparado con los 8g de la leche de vaca), ésta es de origen vegetal, es decir, con un perfil de aminoácidos incompleto. Hablando del calcio, las lechadas no lo contienen o viene en una forma en la que el cuerpo no lo puede absorber. Lo mismo pasa con otras vitaminas y minerales que además, como no las contienen de origen, deben ser adicionados. Finalmente algunas lechadas tienen grasa y otras, muchos carbohidratos. Suelen tener azúcar añadida y al no tener lactosa disminuye la absorción del calcio.

2. Aceite de coco


Otro de los alimentos que se han puesto de superultra moda. Si bien es una grasa que podría ser más sana que otras por su contenido de ácidos grasos monoinsaturados, finalmente su contenido calórico es tan alto como el de cualquier otra grasa (9 kcal por gramo). También contiene ácido láurico, una grasa saturada que eleva los niveles de colesterol. De ahí que la recomendación sea no “irse con la finta” y usarlo con moderación si no quieres terminar subiendo de peso o con problemas cardiovasculares.

3. Surimi


Un alimento que hace muchos años llegó para quedarse como parte de las dietas con alto aporte de proteína y bajas en grasa. Para muchos es una barrita de pescado, pero la realidad es que contiene carbohidratos (azúcar, harina y/o almidón) y es un alimento que mezcla muchos ingredientes para lograr su sabor, textura y sobre todo, conservación. Para esto último hacen uso de sal, además de glutamato monosódico. Nada de todo eso lo encontrarás en un simple filete de pescado, por eso decimos que no es lo que creemos que es.

Surimi

4. Churritos o papas deshidratadas


Una supuesta alternativa para el antojo de medio día cuando quieres papitas o cacahuates pero que en realidad no son lo que dicen ser. Son altos en carbohidratos y en sal como cualquier otra botana. Además, suponiendo que sea cierta la etiqueta, deberían ser bajos en grasa pero se sabe que muchas veces sólo es publicidad y no dicen la verdad, tienen lo mismo o más que las papas convencionales.

Papas deshidratadas

 

5. Tortillas con nopal


Las anuncian como altas en fibra y bajas en calorías y carbohidratos, sin embargo, la realidad es que muchas veces tienen poco nopal y la misma cantidad de harina de maíz que las tortillas normales. Por eso lo ideal es no comerte dos o tres pensando que es lo mismo que una de maíz, el cambio entonces será 1 a 1.

 

Leches vegetales
¡Qué confusión! Existen miles de productos etiquetados como “naturales” y que los venden como si fueran sanos, pero no necesariamente lo son. ¿Sabías que el veneno de serpiente es natural… y puede matarte? Así es y lo mismo pasa con los alimentos que se anuncian como naturales, pero eso no quiere decir que sean saludables o que nos ayuden a estar sanos. No te dejes llevar, no todo lo natural es sano y no todo lo sano es natural.

 

Tips. para elegir bien lo que comes
Después de todo lo anterior seguramente te preguntarás: ¿Entonces cómo le hago para comer bien, para comer sano? Aquí algunas recomendaciones:

• Elige alimentos sin procesar y de los que puedes comerte todas sus partes. Entre más frescos, mejor.
• No abras empaques de comida, mejor los que están en su forma original (natural).
• Cuando compres comida, compra los ingredientes para que tu cocines y no lo ya preparado.
• Elige frutas y verduras de temporada y si es posible, de producción local.
• Come lo que te gusta y que te hace bien, las dos.
• Aprende a leer etiquetas.

Todo esto te ayudará a tomar mejores decisiones y comer rico y saludable. Además, seguro más barato.

 

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Nutrición en movimiento -Boletín agosto 2019